El ¡León es acción! se traslada a la Villa y Corte, con una maratón de actividades etílicogastrónomicas a ritmo e música sixties desde las 12 de la mañana, todo ello en Malasaña.ACTIVIDADES PARA EL SÁBADO 3 DE OCTUBRE:
DOMINGO 4:
Ir a artículo.
El ¡León es acción! se traslada a la Villa y Corte, con una maratón de actividades etílicogastrónomicas a ritmo e música sixties desde las 12 de la mañana, todo ello en Malasaña.
Antiguamente cada cual se llevaba su propia comida de casa, y se limitaba a beber el vino que allí se servía, pero ahora se puede adquirir en el local a precios muy económicos. Esto produce la particularidad de que la bebida se sirve en la mesa y una camarera en traje regional te trae la cuenta al final, mientras que, para adquirir comida, hay que ir dentro, donde hay una especie de bufé, y pagarla allí en el momento, para sacártela tú mismo a tu mesa. Pedir vino con Almdudler, y entrar a por Schnitzel, Schweinsbraten y ensalada de patatas, no es, en ningún caso, una mala idea. Por el contrario, pedir una cerveza o un cubata, sí lo es: no tienen.
En los alrededores de los bosques de Viena, junto al Danubio -que más que azul, como en el waltz, es tirando a verdoso-, aparte de unos parajes naturales envidiables, hay infinidad de Heurigen donde reposar tras una caminata. En Nußdorf, por ejemplo, puedes tomarte unos vinillos enfrente de algunas de las casas de Beethoven, (entonces lo del alquiler sí que debía ser precario de cojones). Tal vez, hace dos siglos, el bueno del viejo Ludwig Van, en una de estas mesas concibió alguna de sus sinfonías, inspirado por los caldos de los viñedos vieneses, ¡quién sabe! Lo que es seguro es que que si no fue la inspiración para una de sus grandes obras, lo que sin duda pudo encontrar aquí es lo que los de la tierra llaman Gemütlichkeit.
Ante el cambio climático que se avecina, nada mejor que unos buenos pelotazos de refrescos veraniegos. Ya se que el tinto de verano y la cerveza clara no están nada mal para echar la tarde en una terraza, pero de vez en cuando no cae mal algo de más empaque.* 4 partes de vodkaSe pican 3 partes de hielo junto a todos los ingredientes excepto el curaçao. Se echa en un vaso grande con pajita en el que se servirá y se añade el blue curaçao sobre la mezcla. Se decora al gusto.
* 2 partes de Blue Curaçao
* 10 partes de zumo de piña
* 2 partes de nata
* 2 partes de crema de coco
* 4 partes de vodkaSe mezcla todo junto en una jarra grande y se le echa hielo, bien directamente de la hielera, bien machacado a martillazos dentro de una bolsa. Se remueve bien con una cuchara sopera y se sirve en jarras o vasos cerveceros de pinta con un par de pajitas. El color tira más a verdoso, porque el zumo de pitufo no colorea mucho. Planeo sustituirlo con Rives azul, que sospecho que dará mejor color, aunque también creo que espesará (aún) más.
* 3 Partes de zumo de pitufo sin alcohol, ese que sabe a Flash
* 10 partes de zumo de piña
* 2 parte de nata
* 2 partes de Malibú


Y hablando de OnMadrid, la semana pasada apareció el siguiente artículo, que ilustra este párrafo. Trata sobre el Bambalam Café, enclavado en la calle de la Villa 3, en el castizo barrio de La Latina. Se llega bajando la calle Segovia, y en cuanto se divisa el Viaducto -por mal nombre Escuela de Vuelo-, subiendo a la derecha, por una de las calles que salen de una placilla con una fuente.
Y acompañando a estas líneas, la segunda mitad del asunto este llamado Drinamyl Club. El pone la palada de cal, o sea los ritmos blancos: freakbeat, psychedelia, garage, beat, &c. para sacar una masa bien consistente junto con mi palada de arena: soul, funk, mod jazz y Hammond grooves. El mejor plan para echar la tarde del domingo, y no solo el 11, es el Bambalam. Y los miércoles, jueves, viernes y sábado, es un previo muy a tener en cuenta.



