De más reciente aparición es el bizarrísimo Be The Wumpus, donde interpretas el papel del Wumpus dispuesto a merendarte a tus cazadores. Pese a su simplicidad, supone sin duda la ruptura más radical con el interfaz del videojuego tradicional que se haya hecho hasta la fecha, poniendo a un lado a todos los videojuegos creados desde 1959 hasta la fecha, y a otro a Be The Wumpus. La captura de pantalla a la izquierda de estas líneas puede dar una pista: efectivamente, no tiene interfaz gráfica ni de texto, es más, se puede jugar perfectamente con el monitor apagado.[Continúa...]
Recorres un mapa solamente ayudado por los sonidos de tus aterrorizadas meriendas o las flechas que éstas te lanzan. Ni que decir tiene que el uso de cascos más que una opción es una necesidad, ya que con los altavoces se hace más difícil orientarse, y un gamepad de dos joysticks es muy recomendable para controlarlo.
Además de que el juego sólo tiene diez niveles que no cuesta mucho acabar, se echa de menos la posibilidad de configurar el controlador en caliente ya que, por ejemplo, para que usara los joysticks y ejes correctos de mi Logitech Cordless Rumblepad 2 tuve que editar el código fuente y cambiar algunos parámetros a manubrio. De cualquier manera, el juego está en la versión 0.05 de su fase de desarrollo, y se prevé la inclusión de nuevas y atractivas características.
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En España, al contrario que en otros países, especialmente los anglosajones, la cultura musical popular ha sido tradicionalmente deficiente. Intuyo que gran culpa la tuvo el aislacionismo franquista, que obligó a emplear sustitutos locales para las estrellas de la época. El caso es que por una cosa o por otra, engendros que serían rechazados en Europa por babosos, incluso hace medio siglo, en España gozan de una aceptación asombrosa, y lo que es aún más chocante, entre el público joven.









